Mi Blog. Mi Expresión.

Los Pequeños Momentos También Importan

“No importan las tribulaciones del Humano, Yo Existo. Y el Humano también sabe que Yo Existo. Lo que importa es el Momento del Ahora y, cuán consciente es el humano de sí mismo, cuán presente está en la experiencia del Momento.

¿Cómo puedo ser consciente de qué siento y percibo en este Momento si me dedico a seguir la mente, a fantasear con el futuro o, distraerme en el pasado?

¿Cómo puedo darme cuenta de los matices de la experiencia si no estoy plenamente en ella?

Regresa, invítate con amabilidad a estar Aquí y Ahora, el momento perfecto, el Momento. Elige y sé responsable de aquello que llega con tu elección.

La palabra responsabilidad tiene, en nuestra mente, connotaciones pesadas y no muy gratas. Puedes ir más allá de esos matices y, llegar a darte cuenta de que puede ser sinónimo de magia. Elijo y permito espacio para que la magia entre en mi vida. Ese Permitir es responsabilidad del que elige. Podría decirse que es una llave para la puerta de entrada hacia una vida más plena, fluida, llena de conciencia y de dignidad.

Sí, mientras sigas teniendo el cuerpo como vehículo, estarás también en “modo humano” con algunas aspectos de los que residen en tu sombra. Sólo abrázalos, abrázate en tu Ser-itud, en Todo lo que Eres.

Si tu Alma no te juzga, no te critica, ¿por qué lo haces tú, humano?

Si tu Alma te abraza en su compasión, ¿por qué te rechazas tú, humano?

Es extraordinario sentir el Gozo, el Amor cuando permites Todo lo que Eres, Yo Soy.

Todo lo que Yo Soy. Conciencia, Sabiduría y Energía. Alma y humano experimentando en este juego llamado Vida. Danzando juntos. Fluyendo juntos. Apoyándose uno a otro. ¿Estás permitiendo tu Alma en tu vida humana? ¿Estás permitiendo tu Cuerpo de Conciencia en tu cuerpo humano?

Es todo un movimiento, requiere que el humano lo permita, se abra a que ocurra. Y ocurre. Y el movimiento produce muchas experiencias, no siempre agradables a los ojos del humano. Pero de una gran belleza a los ojos del Alma, del Yo Soy, de la Conciencia, Yo en Mí. El movimiento va volviendo al humano “elástico”. Las referencias rígidas que tenía antes, poco a poco, se van transformando. Caen los pilares externos, falsos. Sólo queda Yo en Mí. Yo en Mí no es de naturaleza rígida, es imposible. Cuando tomas conciencia de Yo Soy, Yo en Mí, te das cuenta de la verdadera naturaleza del Ser. Poco apetece tener agendas, estructuras rígidas, aunque a veces sí apetece tener rutinas que ayuden a anclarse. Y, por supuesto, rutinas que no sean rígidas, ni cerradas. Sólo como posibles puntos que ayudan a recordar que en las pequeñas cosas también hay una gran belleza.

Recuerdo una ocasión que me encontraba comentando con unas amigas una toma de conciencia, un “¡aha!” que tuve mientras barría. Una de ellas se sorprendió y comentó, “¿barriendo?¿tienes tomas de conciencia barriendo?”.

Sí, muchas veces barriendo o fregando los platos de la comida he tenido unos de esos momentos de ¡aha!, porque ha habido claridad en medio de un acto muy cotidiano, muy rutinario. Es como si la mente no estuviera alerta, distraída en la rutina, y ello permitiera aflorar un rayo de claridad, de sabiduría.

Sí, es así como suceden las cosas. No siempre es a lo grande. Los pequeños momentos también importan.

Yo Soy Dànnuvae- Clara

Fluyo a través del Tiempo-Espacio.
Aquí y Allá.
Siempre en el Ahora.
Dentro, muy dentro de Todo Lo Que Soy.
No hay límites, no hay formas, aunque puedo crearlas.
Simplemente Soy, dondequiera que me encuentro, Soy Consciente de Mí,
de Yo, de Todo Lo Que Soy.
¡No hay límites!
Créeme, no los hay.
Sólo las creaciones de la mente humana y su enfoque crean los límites.
Si sales de ahí, no los hay.
Siente humano, la verdad en lo que comunico.
La magia, la verdadera magia la creamos a cada instante.
Todo lo Que Soy.
Maravíllate humano de todo lo creado, de todo.
No rechaces nada, no lo condenes, en todo hay belleza. Belleza.
En todo hay Maravilla. Sí.
Estás sintiendo la Verdad de lo que comunico. Yo Soy Tú, también.
No estamos separados.
Sólo al escribir me separas o así, lo “parece”,
y a veces, no sabes cómo escribirlo sin esa separación.
Pero Sabes.
Ya Sabes que no hay separación.
Nada de lo que ocurre es importante.
sólo fluye.
Sólo sigue en la experiencia,
no la comprimas, no la detengas.
Sólo a ojos del humano, y sólo a ojos del humano que se ve como humano únicamente,
aparece la importancia en lo que sucede.
Ya Sabes.
Ya Sabes que no eres humano únicamente.
Ya no puedes jugar a ser humano únicamente.
Ya Sabes. Ya no puedes y no quieres ocultar la Luz, tu Luz.

Yo Soy Merlín.
El anhelo de las rosas es mostrar toda su belleza, su colorido, su perfume, su armonía. No rechazan nada de sí mismas ni siquiera sus espinas, ni sus pétalos marchitos. De igual manera, los humanos podemos tratarnos a nosotros mismos con esa aceptación de nuestra propia naturaleza creativa. ¿Qué tal si abrazamos todo lo que somos, nuestros ángeles y nuestros demonios internos? ¿Lo has intentado alguna vez? Yo sí, y puedo asegurarte que es transformador. Sólo requiere que lo hagas sinceramente, con mucho cariño hacia tí. Con ese gran abrazo interno comienza un gran cambio en muchos niveles dentro de la persona, del humano. Y esos cambios internos son los que transforman la realidad exterior también.
Te has preguntado alguna vez qué es eso que tanto anhelas. Seguro que sí. Y muy probablemente es amor. Bien, comienza por ti mismo, de ti hacia ti. Ese no depende de nada ni nadie externo, sólo de tu sinceridad y deseo de experimentar el amor más verdadero que puedas llegar a sentir, el incondicional de ti hacia ti. No es fácil, pero seguro que cuando eras bebé tampoco encontrabas fácil comenzar a mantenerte en pie por ti mismo, y antes o después lo conseguiste, eso sí con mucha práctica.
La Belleza en los momentos compartidos llena los corazones de quienes están abiertos a percibirla.
Va más allá de las risas, de las lágrimas, de las palabras que fluyen de las personas, de los silencios que también quieren estar presentes.
Está en la Presencia de cada Ser que se abre a Sí Mismo, que se abre a compartir con otros seres, está en el permitir ir más allá de las creencias personales y colectivas, está en el permitirse y en el permitir al otro tal como es.
No quiero cambiarte, sólo quiero celebrar la Vida, en este momento, en esta experiencia en la vida, contigo. Y me permito estar en la vivencia, abierto, no fundiéndome contigo sino en compasión, en total aceptación hacia mí y hacia tí.
La Belleza de la Vida está en ese amor incondicional, está en Mí, y yo la veo en Tí.

Dànnuvae.