
Aparecen pequeñas señales que hablan del silencio, invitándome a observar ese silencio interior, ese espacio no-espacio. Al mismo tiempo, el flujo constante de pensamientos parece querer invitarme a permanecer distraída en el mundo exterior, o en el mundo interior lleno de historias e historietas.
A veces me dejo arrastrar a vivir y «sentirme viva» en ese mundo de fantasía mental creado por mis experiencias pasadas o las ficticias futuras. Pero acaba resultando, tarde o temprano, poco o nada satisfactorio. Estar en un tiovivo todo el día es agotador, y así es como funcionamos si no nos observamos, si no nos hacemos conscientes de esos patrones que heredamos, creamos y seguimos. Y peor aún, nos convencemos de que eso es vivir; creemos que esos pensamientos están hablando de la vida y de nosotros. Bueno, en cierta forma sí, pero no es la realidad última.
A veces sigo las señales que hablan del silencio. Escucho, observo mi interior, … ¿Qué escucho? ¿Qué observo? Nada, no hay nada que observar, nada que escuchar y sin embargo me siento llena, satisfecha. Y quiero más, y no quiero seguir la corriente mental. Me siento viva, de verdad. No hay necesidades ni deseos, todo ES. Y no importa si hay ruido o no en el mundo exterior, no importa cuánto movimiento ocurre a mi alrededor, nada parece afectar esa sensación de SER.
Cuando empiezas esa observación interior, no te distraigas con las emociones que puedas sentir o con movimientos que se puedan estar dando en el interior de tu cuerpo. Déjalos estar, y ve más allá. Por ejemplo, podrías preguntarte qué hay más allá, o más profundamente detrás de esas primeras impresiones, o simplemente busca ese espacio de silencio que hay en ti, bajo todo ese ruido o movimiento.
Seguro que encontrarás ESO que estás buscando. Y seguro que querrás SER, más y más.
No es magia, solo es nuestro estado natural no condicionado.
Si quieres, puedes compartir conmigo cuál es tu experiencia en esta observación y escucha de ti misma. Todas las experiencias son enriquecedoras; aportan algo a quien las vive, y compartirlas, también puede generar cambios a quien escucha.











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