
La libertad nace de la elección de expresar la Unicidad de cada Ser.
No puede ser otorgada por nadie, ni nada. Solo uno mismo puede permitirla.
La libertad proviene de la experiencia que se permite el humano para experimentar sus creaciones. De ir desvelando sus patrones de creación, los límites que se autoimpone, tanto si son propios como si llegan desde fuera. De la elección de expresarse según sus propios anhelos. De escucharse a si mismo y lanzarse a la experiencia sin responsabilizar a otros por los resultados de la misma, sino tomando ella (la persona) la plena responsabilidad.
Las personas no se sienten libres cuando tienen experiencias que sienten como insatisfactorias. No se ven capaces o no quieren explorar los límites que están en juego en esos momentos. Ir más allá de esos límites que sienten como les atrapan, les supone un gran reto.
Sí, es un gran desafío ir más allá de las estructuras mentales que hemos ido creando y que nos hemos ido creyendo a lo largo de nuestras vidas. No importa si se cree o no en la reencarnación, la vida en esta forma es como si viviéramos muchas vidas en una.
Algunas creencias de esas que nos hacen sufrir, pueden parecernos fáciles de sobrellevar; otras requieren una gran dosis de paciencia y compasión hacia nosotros mismos ya que la gravedad con la que somos atraídos hacia ellas es tan intensa que puede parecernos insalvable. Persevera, sigue tomando conciencia.
La libertad no la da la defensa de una causa, ni la identificación, ni siquiera el apego, y tampoco nuestras creencias. De hecho, cada creencia es como un velo a descorrer….
A medida que empezamos a quitar velos y dejamos, poco a poco, de creernos nuestras propias ilusiones, nos vamos abriendo a nuevas realidades, nuevas experiencias que seguramente creíamos no poder alcanzar, o permitirnos , o simplemente disfrutar. Empezamos a detectar con facilidad las mentiras, o medias verdades; a no sentirnos cómodos cuando pretendemos ser quienes no somos, cuando estamos en luchas de poder,…
¿Cuándo se siente libre una persona? Cuando se libera de condicionantes.
Cuando te permitas escuchar el Alma en tu vida, es cuando puedes sentir, como humano, la mayor de las libertades.
Aún así, sigues viviendo como humano y tarde o temprano toparás con nuevos límites o creencias, que se resisten a ser observadas y liberadas. Poco a poco, se paciente. No se trata de ser una santa ni tampoco perfecta. Se trata de que la naturaleza humana y la «divina» se vayan integrando cada vez mejor; se trata de que seamos conscientes de nuestra verdadera naturaleza. Requiere de un alto grado de madurez.
La libertad (o mejor, Libertad) solo podemos conocerla cuando somos conscientes de quienes somos, cuando nos hacemos permeables al Alma, y aún más a la Conciencia que somos ( Esencia, Presencia…).




Debe estar conectado para enviar un comentario.